miércoles, noviembre 24, 2010

ALOE VERA

Hace unos meses, cuando todavía vivía con esa bendita cosa llamada Txari, me quemé. Un simple huevo cayendo libre en una sartencilla de aceite, un par de gotas de agua que se cuelan en viscoso elemento y chof! quemazón en los dedos de la mano derecha. Eso escuece y Txari, que es como una Dra. House casera y viendo mis escaldadas falanges me dijo:

-Tienes que ponerte aloe vera

-?? Yo iba a ponerme pasta de dientes

-No, no... la aloe vera calma el dolor y es más natural

-Pues venga... tú tienes de eso?

-Si claro.

Txari se levanta, y se dirige al patio ( pero donde va? ), agarra la escalera y se encarama en la azotea de la casa y baja con una maceta donde hay un puto cactus. Yo con cara de culo la miro:

-Que haces?

-Es que tengo la aloe vera aquí en el tejado.

-No me jodas que aloe vera es una planta, yo pensaba que ibas al wc, a por el champú o cualquier otra crema del schleker.

-Miquel... criatura... la aloe vera es un cactus.

-Anda coño! ( recordando voces en off de la tv ) "... con extracto de aloe vera..." ahora lo pillo!

Creo que las carcajadas con sorna de Txari resonarán en mi testa foreveranever.



Volvamos al presente. Desde entonces me he cambiado de casa dos veces. La semana pasada me vi en la obligación de agarrar el bus para ir a Argentona. Mi coche? inutilizado porque algún sucedáneo de hombre de Atapuerca con espíritu de Puerto Urraco le metió un puñetazo al cristal de mi Honda, porque se aburría. No voy a hacer hincapié en lo desgraciado con soy con mis coches porque ya aburro y dicen que lo atraigo.

No soporto ir al bus ni al medico de cabecera ni al INEM. Me encuentro con seres que me resultan molestos. La gente inculta y cazurra que lo demuestra a gritos en sitios públicos me provoca urticaria. Lo siento, nunca dije que fuera una persona tolerante. Los hay que invaden Irak, otros engañan y yo etiqueto y prejuzgo; este es un mundo imperfecto.

En el bus eramos 3 y en la parada de extraradio se suben un par de ejemplares marujiles. La primera sexagenaria entrando al grito de "Uuuuuuh, ya me pensaba que no paravaaaaa, cagonlaleshe, verá tú como voy al correfú". La segunda.... mmmm no llegaba a los cuarenta, pero era algo esperpéntico. Voz chillona, y un empeño intenso en poner a prueba el reverb del autobús. El conductor le habló:

-Niña! que te ha pasado en la cara.

-Que me quemao! Naaaaa, miraaaaa, miraaaa como tengo la cara. ( un par de manchas rojas )

La chica para más INRI va y se sienta detrás de mi. Se limitó a explicar a gritos su quemada en la cara con aceite hirviendo. No puedo reproducir exactamente lo que ese ente contaba, pero os aseguro que todo era una cabalgata de expresiones como: "Asín... cogí la calle y me subí pabajo... mi Paco... yo no soy racista pero los moros... ya voy a comprar las cocretas...".

En fin... ese día hubo un movimiento sísmico en la Real Academia de la Lengua Española.

Puedo entender que los jubilados tengan este comportamiento y lo respeto, incluso me da ternura y simpatía, pero cuando lo oigo en alguien que tiene treinta y tantos... no me cuadra. Es hija de la transición y tuvo un escolarización obligatoria; eres cutre y analfabeta porque te da la gana y porque mirar Telecinco es gratis.

Mientras contaba su desgracia del quemazón en la cara, una señora mayor sentada al lado, le dijo:

-Lo que tienes que hacer es ponerte aloe vera.

-Eing?

-Aloe vera...

-Ah sí! De champú de ese ya venden en el Mercadona.

-No, no... es una planta, un cactus, si ahora vas hacia Argentona, en la calle mayor hay una herboristería que seguro que tienen. La cortas y tiene un líquido viscoso que te tienes que pasar por la cara y te lo calma.

-Ah... güeno ( con cara como si le hubieran recomendado hacer una ceremonia vudú ) ya me lo miraré... er médico del volante ya me ha recetao una crema.

La señora se bajó. Y la maruja cutre:

-De todas maneras yo paso de meterme hierbas, a ver si la señora esta está loca, si se me va a infectar la cara y va a ser peor el remedio que la enfermedad.



Después de este escalofriante hecho... me di cuenta de que... solo una línea muuuuuuuuuuuuuuuy delgada me separa de tal personaje. Me pasé todo el rato puteando a la chica esa mentalmente para darme cuenta de que tenemos... algo en común!!!!!

He aprendido la lección? He entendido que no debo prejuzgar y odiar gratuitamente? Que debemos convivir todos en tolerancia y respeto? Que esa actitud mía se acerca más a Joseph Goebbels que a la de una persona transigente? Que si echo un vistazo a lo anteriormente escrito, seguro que hay faltas de ortografía y no por ser más inculto merezco el odio de los cultos?

Creo que solo he aprendido que no debo viajar en autobús.

3 comentarios:

Belén dijo...

Píllate otro coche, así no tendrás que hablar con nadie jajajajaj

Besicos de Aloe

Rose Holiday dijo...

Hace una semana me quemé con aceite calentito toa la mano derecha.
No veas como escocía y el remedio de nos,(titiriteros y faranduleros en plena gira sin otra cosa "a mano"),del dentífrico ya lo cononocía ..pero la pupa pintaba mal así que sumergí la mano en agua fría y mi pichón salió por pies a la farmacia por algo químico.
Al día siguiente llego al cole de mi hermana,cocedero de marujas de pro,y me suelta la de turno "¿tas quemaooo???"
"psi"-contesto yo-y encima la crema que me trajo mi chico no ha hecho más que empeorarlo.
"ay,lo mejor es el ALOE VERA...¿lo sabías????"

Y después de este mini post,nada más que añadir...nada,ni siquiera alguna pequeña alusión al tema de tu VIIII tema con el coche.
:)

Anónimo dijo...

Parece que describes un mercado no un autobús. Pero bien visto, si es el autobus que vuelve del mercado y recoge a todas las señoras cargaditas de bolsas y cajas, no hay tanta diferencia. Hace años, esos autobuses dejaban participar del viaje a gallinas vivas, tinajas con pescado fresco en agua, y peuqeños arbustos que algún día se convertirían en árboles frutales. Hablar en voz alta por encima del motor y de los derrapes cuesta arriba, forma parte de nuesra naturaleza. Como latinos hemos aprendido a distraer el dolor, los sajones se fijan, se centran en él e intentan dominarlo para que deje de hacerlos sufrir, por eso van en silencio con su incomodidad. Eso creo.

cresi