miércoles, junio 06, 2007

PLUMAS (II)


La gaviota, que más que gaviota parecia una peligrosa gárgola, se posó con las patas abiertas a cada costado de la chica, emitiendo un graznido. Ella chilló, con las piernas, los brazos y la cara con pequeñas gotas de sangre producidas por las heridas de los cristales rotos.


Miraba aterrada esa criatura que ya no era una gaviota. Parecia que se ensanchaba, se retorcia y agitaba mientras sujetaba a la joven con sus patas.


Entonces sus plumas empezaron a caerse, como si agitaran un arbol muerto al que se le caen las hojas. Ella se dió cuenta de que se estaba transformando. Una extraña metamorfosis que incluia el grotesco espectáculo de como sus alas esqueléticas y ya sin plumas se transformaban en fornidos brazos humanos, en como su pico encogia y se volvia boca. Su pecho plumifero dejaban ya entrever una pechera humana y sus patas unas atleticas piernas dobladas.


El resultado acabó siendo un ser obscenamente bello, un cúpido de ojos negros, pelo blanco y estirado en la cabeza y sedoso en piernas, pecho y antebrazos.


Ella intentó volver a chillar, pero el infáme cúpido blanco le apreto la boca con su mano. Era fuerte, muy fuerte. La chica de pelo rubio se quedó inmóbil incluso cuando el ser le arranco la camisa blanca de un tirón con la mano desocupada. Sus pechos se tambalearon y la jugosa presa empezó a golpear el pecho blanco sedoso y peludo del intruso para después imponerle la mano en su boca. Él la abrió y empezó a succionar levemente los dedos índice y medio de la mano como si efectuara una extraña felación. Luego bajo y acercó su cara a los ojos de ella, abrió la boca y dejó ir un hilo de aliento. Ella lo sintió y se avergonzó al ver que le gustó. Poco a poco el extraño ser le apartó la mano de la boca y ella no gritó; cerró los ojos y se estiró reconfortada. Él fué bajando besando y lamiendo sus generosos pechos mientras las manos le agarraban la cintura.


Ella se dió cuenta de que esa escena típica de violación no merecia ese nombre. Ella gozaba y se sentia impura pero no podia dejar de retorcerse de placer. Abrió los ojos de golpe cuando notó algo duro y carnoso que buscaban su sexo que ya estaba húmedo.


El ser empujó con fuerza y delicadeza a la vez y de ella salíó un gemido. La penetraba con calor y vigorosidad. Ella disfrutaba cada nuevo espasmo mientras alargaba sus manos para agarrar con fuerza las posaderas de él. El ritmo era cada vez más frenético. Ella cerraba los ojos y se lamia el labio superior. Abria los ojos y lo veia a él, mirándola con furia y ternura a la vez dejando vislumbrar una vena palpitante en su frente.


Él empezó a masajear sus pechos y pellizcaba con delicadeza sus pezones al ritmo del vaivén de los dos cuerpos en el lecho lleno de plumas blancas con la punta negra. Ya él la agarraba de nuevo por la cintura elevándola de tal manera que ella solo tocaba la cama con los brazos paralelos en cruzy el cuello doblado hacia arriba. En un último frenesí pélvico, el ser dejó ir un bramido agudo dirigido a la rota ventana del techo. Ella chilló aterrada, con los ojos cerrados fuertemente por lo inhumano del sonido emitido.


Volvió a abrir los ojos y se levantó. Miró a su alrededor y solo estaba ella. Con su camisa blanca, su pelo húmedo de la última ducha y sentada de rodillas como una niña que ha perdido a su madre en la calle. Miró arriba y vio las 3 gaviotas, tranquilas y sentadas alrededor de la cama. ¿Qué había pasado? ¿Había soñado? Evidentemente que sí, pero había sido muy real. Se relajó y su corazón volvió a latir al ritmo normal pensó en levantarse a buscar una Dormidina, pero antes quiso recostarse como quien descanasa después de haber corrido una competición olímpica. Dejó caer su cuerpo aliviado y con media sonrisa se dijo: "Estoy loca. Puede que necesite estar con un hombre. Llevo demasiado tiempo sola".


De repente notó algo punzante debajo de su trasero. Metió la mano debajo de éste, lo cogió y sorprendida se quedó mirando hipnotizada una pluma blanca con la punta negra.



Dedicado a Larita, la gran mercenaria de las vaginas.

8 comentarios:

Larita dijo...

Cada noche cuando acostada ya,mire hacia arriba y las vea allí , veré tu imagen reflejada en el cristal y cada mañana, buscaré una pluma blanca con la puntina negra entre mis sábanas.
Gracias Miquel por este maravilloso regalo. Te quiero.

Anónimo dijo...

Es precioso miquel,.. IMPRESIONANTE!!
besoos!!

eva (la socia) dijo...

JJJJJJooooooooder! plas, plas, plas, (ovación!)plas, plas, plas!!!!!!!!....

rosquilleta dijo...

brutal miquel. eres un artista.

¿el dibujo es tuyo?

>>Alize dijo...

Una historia extraordinaria... Me ha gustado tanto o más que la primera.
¿Habrá tercera parte?
Besicos de limón

Miquel dijo...

Pues no habrá tercera parte. No me gusta escribir relatos en mi blog si no es por una necesidad latente. El dibujo es mio... demasiado manga me ha quedado para mi gusto.
Gracias.

Lara dijo...

Bonito relato. Me ha gustado casi tanto como le habrá gustado a la otra Lara.

Un saludo!

Lara dijo...

Por cierto: suerte mañana... o mucha mierda, como prefieras!