Efectivamente, son los AC/DC ( la foto es malísima, lo sé ). Los tuve delante, a pocos metros, sudando, chillando. Cuando salió el tío Angus y nos saludó quitándose la gorra muy cortés se me hinchó el pecho y exhalé. No sé muy bien que exhalé, solo solté algo. Cuando tocaron Back in Black se me asomó una tímida lagrimilla que me resbaló por la mejilla. Fue justo en el momento del "cuananacuero, tupá tupá tupá!!!!" ( sabéis, no? )
Cuando iban por "Thunderstruck" estaba sin voz y en "Highway to Hell" ya no tenía cervicales.
Ayer fui feliz. Y ojo, que los que me conocen saben que muy pocas veces digo que soy feliz, y esa es la verdad. Esta pandilla que tienen la edad de mi padre me han dado más momentos de felicidad que muchos conocidos que me rodean.
Estas son palabras de fanático enajenado, por eso no puedo ser objetivo. Pero como dijo Pepe Risi a Loquillo: "No te enfades con los que no les gusta el rock'n roll. No tienen ni puta idea".
AC/DC me ha enseñado muchas cosas, pero sobretodo, a juzgar por como se vendían ayer los cuernecitos de plástico de merchandising, lo que he aprendido es que el infierno no es un mal sitio para estar.

Y saliéndome un poco del tema, solo quiero decir que ayer habían no se qué elecciones y que el dato más comentado es que hubo un montón de abstención. Teniendo en cuenta lo que han llenado los AC/DC durante toda su gira europea, podríamos acabar diciendo que:
AC/DC - 1
POLÍTICOS - 0
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