ALGO SE MUERE EN EL ALMA.
Tal como rezaba la sevillana, así nos han dejado a unos cuantos por estos lares. Llegan momentos en que la gente le da por probar cosas y experimentar en esta vida de mierda. En esta ocasión les ha tocado a mis queridos compañeros Espejo y Sara.
Él, gran amigo desde los tiempos de baberos y rodillas peladas en la guardería, compañero de baloncesto, bajista en un buen puñado de grupos que hemos formado, electricista y alma renacentista.
Ella, su igual pero en femenino. Guionista, escritora y otra gran alma creativa.
...Rock...
...Soul...
...y más Rock!!!
Los despedimos deseándoles una paletada de suerte en este alocado pero interesante proyecto, del cual oiréis hablar muy pronto.
Nada más decir, que les parta un rayo, por la gasolina que tendré que gastar para ir a verlos siempre que tenga un hueco.
CIAO COMPAÑEROS.
