Una de las cosas que tengo que agradecer a mis progenitores, es la poca censura que había a la hora de las pelis. Fíjate que hasta me dejaban ver el "Pájaro Espino".
Lo que más agradecía es que me dejasen ver pelis de terror, por muchos rombos que pusieran y se podría decir que mi primera escuela fue la Hammer.

Todos hemos tenido héroes cuando hemos sido infantes y el mío ( aparte de Superatón ) era Drácula, el Drácula de Christopher Lee.
Ese porte Shakespeariano, esos ojos inyectados en sangre, ese rostro impenetrable, esa maldad enigmática... yo quería ser como él. No había nada que me gustase más que vestirme con una capa.

Adoro la etapa de Christopher Lee en la Hammer haciendo tándem con el inigualable Peter Cushing. Esos castillos de cartón piedra, esos bosques nocturnos filmados a mediodía, esa sangre de temperas Jovi...
La Hammer desarrolló mi enfermiza imaginación y hasta mi sexualidad. Hay un antes y un después en la historia de mis erecciones cuando vi "Drácula y las mellizas". Todas las actrices de la Hammer me ponían mogollón.

Y todo este rollo macabeo viene a que en la República, hemos hecho nuestro particular homenaje a esas pelis.
Espero que ninguno de los profesores de teatro que me han enseñado a interpretar vean esto o dejarán la docencia.
Os dejo con "The Horror of Puppula".





