lunes, julio 23, 2007

POR QUÉ YO!!!

Pssss,pssss....

Ven bonita, ven

psssss....

Mira que tengo

psss, psss, psss

corre Mina

pss

anda ven no tengas miedo bonita

pssss, pssss

Mina...

pss... ven aquí puta, o te piso la cabeza!!!!


Esto que acabais de leer, es lo que me dediqué a decir durante un buen rato, ayer a las 3 de la madrugada. La idiota de mi gata Mina se coló en el terrado del vecino de abajo, y no sabia volver a subir. Yo en gallumbos con un pie en mi balcón, y el otro en la uralita del patio de abajo haciendo equilibrios, susrrando de manera humillante a un animal que se limitaba a mirarme y a hacer miau, miau. Los gatos caen sobre 4 patas, verdad? Pues mi gata tiene la psicomotricidad de Stephen Hawkind, por que la leche que se pegó de lado cuando la colé de nuevo en mi balcón todavia la oigo.

jueves, julio 19, 2007

TOBLERONE

El último finde, me lo pasé en Andorra. Sí, chicos y chicas y para que no se diga que soy un maldito sedentario me fui de senderismo.

Lo de senderismo es un decir, porque yo siempre había pensado que senderismo viene de sendero, y un sendero es algo que me suena a caminito lleno de florecillas. ¡Pues no! Resulta que pateé como un puerco por unas cuestas empinadas y unos pedruscos que te hacían perder el equilibrio cada 12 pasos.

Eso es culpa de mi amigo Guillem, gran saxofonista y mejor persona, que se nos va a trabajar a los EE.UU. y el chico queria hacer un evento para despedirse. Y como el compañero es rarillo, en vez de convocar una cena con poca comida, mucha sangria, y cachondeo hasta la madrugada, no se le ocurre otra cosa que convocar un finde de "senderismo".

Y yo que me armo de valor y me presto a hacer el Heidi por los Andorrians fields, a dormir en refugios con franceses que se tiran pedos, y a dejar que me chupen la sangre 36 especies de mosquitos diferentes. A parte queda decir que hundí mis pies en una especie de lodazal asqueroso, me pasé todo un dia con los pies y zapatos húmedos ( descubrí gusanitos en mis calcetines, cuando me los quité ), y menos mal que no llovió, porque si no le pego fuego a la puta montaña ( Greenpeace no me oiga ).

No seré injusto y diré que el sitio era muy majo con unos vallecitos y unas laderas que casi me pareció ver a la comunidad del anillo, caminando por ahí.

Una vez acabamos la dichosa jornada de naturaleza y paz de todos, lo único que me quedó hacer es lo que se hace tradicionalmente cuando vasa Andorra; comprar cartones de tabaco y Toblerone.

Este finde me quedo en casa.

miércoles, julio 04, 2007

SINISTRA ( II )

Salvatore Frascilla se volvió raudo. Miró por todos lados. Hacia los rincones del callejón, hacia las ventanas, hacia la puerta trasera de Humberto's. Nada. No veia nada. Aguantaba su pistola de manera firme con la derecha y el cigarro levemente con la izquierda. Entonces lo volvió a oir:

-Eh bambino! Te ha comido la lengua el gato?

Miró al suelo y vio como Ciccio Sinistra se levantaba con la mano en el estomago, tambaleándose. Mientras se incorporaba y con su fria sonrisa forzada le mostraba un zippo. Sinistra lo encendió mientras decia:

-Ahí tienes amigo.

Sal apuntó a la cabeza de Sinistra y disparó entre ceja y ceja a 2 metros de él. La sangre salió disparada salpicando el traje del sicario. Sinistra cayó hacia atrás duramente provocando un seco golpe acompañado del crujir del craneo contra los adoquines.

-Un tipo duro- Musitó Salvatore. Miró hacia los lados. Se dio la vuelta y volvió a andar esta vez con más prisa.

-Bambino! Te olvidas la lumbre para el cigarrillo.

El Rápido Sal se quedó petrificado y lentamente volvió la mirada. Ahí estaba Don Ciccio Sinistra de rodillas. Los sesos se asomaban por su cabeza y el seguia sonriendo de manera cordial enseñando los dientes sangrantes y escupiendo uno. Su camisa estaba empapada de sangre e iba goteando formando un charco en el suelo.

Asustado Salvatore volvió a disparar freneticamente. En la cabeza, en el pecho, en el estómago, en las rodillas en los brazos hasta que le vació el cargador. Sinistra volvió a caer para volver a levantarse a recoger su zippo. Su aspecto era el de un tullido sangriento y dantesco que caminaba tambaleante hacia Sal.

-Toma bambino! el fuego!

El Rápido Sal con una mueca de horror en la cara tiró la pistola al suelo. Sacó un cuchillo del bolsillo trasero de su pantalón y fue corriendo a acuchillar a la victima. Empezó, como un carnicero de barrio, por el estómago, luego por la cara, que acabó de desfigurar, le ofreció un energico corte en la garganta y acabó clavándole con energia el cuchillo en la clavicula. Don Ciccio estaba hecho un trapo. A Salvatore se le empezó a revolver el estómago y mientras miraba a Sinistra en el suelo tratando de volver a levantarse riendo sardonicamente, fue a buscar el cubo de la basura metálico que habia en el rincón de la puerta del restaurante. Lo cogió con ambas manos. Lo levantó con energia. En ese momento el Rapido Sal, era algo desesperado, con su traje y cara manchados de sangre y visceras. Ofrecia la imagen del miedo y la rabia en el momento en que alzaba el cubo y lo estrellaba en la cabeza de sinistra repetidas veces.

La cabeza del desgraciado consigliere estaba fusionada con el suelo. Un ojo le colgaba y la mandibula apenas continuaba aderida al resto del craneo.

Salvatore, sonrió. Se preguntaba quien era ese engendro. Estalló en una risa neurótica y de triunfo y se caló el sombrero. Recogió el cigarrillo que nunca encendia y del cadáver destrozado salió una voz casi inteligible que decia.

-Sin rencores Bambino. Toma fuego!!!

Sal empezó a llorar y echándose atrás gritó en la oscuridad del callejón.


Cuando Giacomo Strada, el capo di capi se levanto por la mañana, se puso su albornoz de seda, sus zapatillas y silbando una canción napolitana se encaminó hacia la cocina. Esperaba encontrar el diario en la mesa al lado de sus tostadas y leer la noticia de que Ciccio Sinistra había sido encontrado muerto en un callejón.

Abrió la puerta de la cocina y encontró horrorizado un cadáver totalmente carbonizado junto a sus tostadas. Entre el amasijo de carne quemada podia distinguir que en la boca estaba encajado un cigarrilo sin encender. Al bambino le habían dado mucho fuego.

domingo, julio 01, 2007


OTRO MEME.

Mientras espero que me venga la inspiración para acabar el anterior relato, llega el momento de ponerle algo de rauxa al blog. Lara de Sobreviviré propone un meme gracioso. Se trata de que me tengo que prestar que, quien quiera, puede hacerme 3 preguntas. Las formulais en los comentarios y yo las contesto en los comentarios. Me da igual lo que pregunteis. Preguntad lo que os de la gana ya que pienso contestar lo que me dé la gana.

En estos casos suelo decir que puede hacer el meme a quien le dé la gana, perooooooo... esta vez no!!!! Les paso el marronazo a Elisa la devoradora del celuloide, Marta la discípula del morbo, Sweet Scarlett, Rosquilleta, Alize, la Araña y... ( no te escaparás ) Lara la mercenaria de las vaginas.

jueves, junio 28, 2007

SINISTRA ( I )

Salvatore Frascilla, esperaba con la espalda apoyada en la pared del callejón, que daba a la puerta de atrás del restaurante Humberto's. El restaurante era famoso por sus canolis en toda la ciudad. El Rápido Sal, que era así como lo llamaban sus compañeros de profesión, atendia a un encargo que le había hecho Giacomo Strada, el capo di capi de la ciudad y parte de las islas de alrededor. El encargo era claro y conciso: eliminar al consigliere de la familia rival, Ciccio Sinistra.

Sinistra solia ir a saborear sus canolis preferidos en ese restaurante cada sábado y debía ser retirado de la circulación para facilitar futuros pactos importantes para la familia Strada.

El Rápido Sal, hacia malabarismos con un cigarrillo con la mano derecha. Sal no fumaba, pero el cigarrillo era una herramienta de trabajo caprichosa y eficaz a la vez. Solia acercarse a sus víctimas pidiéndoles fuego y una vez bajaban la guardia les disparaba un par de balas, una en el pecho y la otra en el estómago. A partir de ahí, la manera como remataba la faena, era pura improvisación. Su estilo era rápido, limpio y a veces divertido.

No debia hacer desaparecer el cadáver. Tenia que dejar un mensaje bien claro a la familia rival. Cargarse a un consigliere era algo arriesgado pero si se hacia bien era un golpe que dejaba a la familia afectada con los pantalones bajados. Por ello lo mejor era dejarlo tirado a la vista de cualquiera.

Después del trabajito, tenia planeado ir a echar una timba con los demás y si ganaba con un par de buenas manos se lo gastaria en una buena borrachera y con una mujerzuela que si pagaba bien podia hasta convencerla por las buenas o las malas para que le sirviera de cohartada. Últimamente había tenido suerte en las últimas timbas y le serviria para relajarse.

Sinistra tardaba. Ya pronto cerraria el restaurante y él no salía por la puerta de atrás como solía hacer. Sal, se impacientaba, tenia prisa y no le interesaba perder más de 1 minuto en liquidar al consigliere Sinistra.

En ese momento los maullidos y gruñidos de dos gatos peleándose en la penumbra asustó al Rápido Sal que en seguida puso la mano en la pistola que llevaba en el bolsillo de la gabardina. Justo cuando dirigia la mirada al sitio donde deberian estar los dichosos gatos la puerta de atrás del restaurante se abrió.

De ella salió una luz fulgurante acompañada de vapor y humo propios de una cocina. A contraluz veia una silueta alta y delgada. Vestia chaqueta negra y un sombrero de fieltro de ala bien ancha. Se desplazaba como si de un fauno maligno se tratara. Cuando la puerta se cerró el rostro del tipo quedo iluminado por la farola que palidecia en el callejón.

Efectivamente era Ciccio Sinistra. Recordaba su cara de haberla visto en más de una reunión de capos. Era delgada, de tez blanquecina y labios finos y rojos y tenia una mirada tranquila pero inquietante.

Joe se encaminó hacia él tranquilamente, haciendo que sus zapatos hicieran el ruido necesario para que Sinistra adviertiera que ahí había alguien. Con una sonrisa en la boca exclamó:

- Eh! Paisano! Me da fuego

Sinistra se quedó inmóbil levantó la mirada hacia el desconocido que le pedia fuego. Cuando lo tuvo frente a frente miró de lleno a sus ojos. Sal se quedó como desprotegido. Ahí tenia esa especie de junco negro y viviente sin expresar nada, sin mediar movimiento alguno, sin apenas notar su respiración. Sal notó que una fria gota de sudor le bajaba por la sién. ¿Será posible que no haga nada? Ni me da fuego ni sale corriendo ni se defiende.

Sal continuaba sonriendo al tipo y cuando estaba a punto de repetirle la pregunta Sinistra sonrió como él y bajando la mirada a su bolsillo del pantalón dijo:

- Claro Bambino

Sal sacó el arma de su bolsillo y le encasquetó dos balas a quemarropa, una en el pecho y otra en el estómago. Ciccio Sinistra se dobló hacia atrás sin pronunciar quejido alguno y se desplomó mirando al cielo. El Rápido Sal le miró y le asestó un pistón en la boca para que pareciese que el cuerpo había sido bien violentado. Un diente de la víctima saltó y de las encias empezó a manar sangre.

Tranquilamente, Sal, dió media vuelta mientras un perro aullaba por el ruido de los disparos y empezó a silbar encaminandose a su coche.

Entonces oyó una voz tras de si que decia:

- Eh! Bambino! Quieres fuego, o no?